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martes, 18 de agosto de 2020

Un mensaje de ánimo

Hola amigos aquí sigue la nave Nostromo navegando por este universo de incertidumbres y contradicciones. La Covid-19 sigue acarreando problemas a nivel mundial y cuesta hacer una predicción de hacia dónde evoluciona, por un lado parece que  lo peor ya haya pasado, pero por otro los rebrotes no paran de ponernos en estado de alerta.

En mi humilde y profana opinión está claro que nos enfrentamos a un virus  muy desconocido, que además se propaga con suma facilidad, al que los investigadores con mucho esfuerzo y trabajo le van poniendo cara. Pero mientras se trabaja contra reloj, muchas personas directa o indirectamente están sufriendo sus consecuencias, duele ver las personas ingresadas en los  hospitales pasándolo muy mal.


Además, como sociedad tenemos el reto de modificar, cambiar y adaptarnos a unas nuevas maneras de comportamiento colectivo, en el trabajo, en la calle, en los bares y restaurantes, en los comercios, etc. Incluso en nuestras casas y con familiares y amigos, hemos tenido que adaptar nuevos protocolos de relación personal. 

Esta nueva realidad nos obliga a hacer un pequeño esfuerzo, pensar siempre en la mascarilla, en la higiene de manos, en la distancia social, evitar una cosa tan nuestra como el tocarnos o abrazarnos como señal de afecto. Pero yo creo que si sabemos comportarnos como sociedad aplicando estas, molestas, pero necesarias normas de convivencia podremos superar esta maldita pandemia.

A todos nosotros y muy especialmente a nuestra gente que peor lo está pasando quiero dedicarles este gran tema de una de las bandas que he conocido en estos tiempos de Covid-19. Se trata de los italianos Finisterre, una gran banda que tiene grandes discos publicados y de la  que más adelante podremos  hablar con más tranquilidad. En esta ocasión nos quedamos  con el álbum In Ogni Luogo y el tema Snáporaz, donde mezclan magistralmente fragmentos de audio de la película La Dolce Vita con su música.


sábado, 4 de abril de 2020

Mis lugares, mi música 4

Y de esta manera fue transcurriendo mi adolescencia y juventud en Maçanet de la Seva. En ese entorno me formé como persona y en él se forjaron unos fuertes vínculos con la música que han llegado hasta hoy mismo, jugando siempre un papel muy importante en mi vida.

Allí viví los momentos más determinantes y esplendorosos del rock sinfónico, lógicamente con ciertos años de retraso, pues las comunicaciones de aquella época no son las de ahora y mucho menos en un pueblo pequeño. Y allí pasé los "locos" años 80 cuando todo el entorno del  rock progresivo se vino abajo, aplastado por las nuevas modas y tendencias, al menos esa era la sensación que teníamos en mi entorno.

Años después, en tiempos en los que la comunicación, la incipiente globalización y, sobre todo, la llegada de internet habían iniciado cambios en el mundo a todos los niveles, pudimos comprobar y celebrar que nuestra música no había muerto, es más seguía muy viva. En casi todos lados habían surgido bandas, grupos y solistas que creían en el rock progresivo, tanto en el de corte más clásico como otros estilos nacidos de la fusión de las más diversas corrientes.



Con esta buena salud a nivel creativo nos metimos en el nuevo siglo. Estaba claro que si en creatividad y nuevas ideas el progresivo funcionaba, no pasaba igual en el ámbito de popularidad entre el gran público, muy pocas bandas se podían permitir ya llenar grandes recintos. Algunas de las grandes clásicas de los 70 y para de contar.

Desde el año 1994 estoy en mi cuarto lugar de residencia, Girona, todo parece indicar que será el último, pero esto nunca se sabe. Quien sabe que nos puede deparar el futuro.

De Girona, como tampoco podría ser de otra manera, tomaré la banda más laureada que ha dado nuestra ciudad Atila. Con dos álbumes publicados, Intención y Reviure, este último considerado uno de los más grandes del rock sinfónico catalán. Con él nos quedamos.


jueves, 26 de marzo de 2020

Mis lugares, mí música 3

Después de la experiencia por Alemania y el regreso por unos años a Montejaque, nuestro viaje siguió su camino y sus pasos no llevaron a Catalunya. A principios del año 1970 en pleno invierno, de esto si tengo recuerdos y vivencias propias, llegamos a Maçanet de la Selva un pequeño pueblo de la provincia de Girona. 

Recuerdo perfectamente como mi mentalidad infantil de un niño de 9 años asumió aquel viaje convencido, inocente de mí, que aquello sería cuestión de poco tiempo y pronto volveríamos al pueblo. Aún recuerdo algunas de las conversaciones con amigos y con algún adulto en referencia al viaje en el que pronto nos embarcaríamos.



Y así fue como en febrero de aquel año llegamos, creo recordar que fue con aquel tren que se conocía como el sevillano, a la estación de Maçanet de la Selva que por cierto está a unos cuantos kilómetros del pueblo propiamente dicho. El Maçanet de principios de los 70 no tiene nada que ver con el pueblo que es hoy en día, era un pueblo pequeño con una economía básicamente rural, basada en la agricultura y la ganadería. Pero se veían en el horizonte que los próximos años serían de grandes cambios y transformaciones, muchos de ellos vinculados a la llegada de la gran vía de comunicación que fue la autopista y la ubicación de una salida cerca del núcleo urbano.



Eso fue determinante en el crecimiento del pueblo, con la autopista llegaron el polígono industrial, la proliferación de las urbanizaciones de segunda residencia, un aumento considerable de los sectores de la construcción y de los servicios, etc. La transformación de Maçanet de la Selva estaba en marcha y ya era imparable.

Quiero que sea una banda a la que tengo un gran cariño y que está entre mis favoritas del panorama del rock progresivo nacional, la que ponga la banda sonora a esta etapa  de mi vida: Iceberg. De ellos el disco que siempre me acompaña En Directe, del año 1978 y del mismo toda la cara A del vinilo Oh! un ànec sinfónic i Ones.



sábado, 21 de marzo de 2020

Mis lugares, mi música 2

Sigo con la serie que relaciona los sitios donde he vivido con la música que más me gusta y me emociona. Debía correr el año 1963 y como muchos otros paisanos del pueblo, mi padre para ganarse la vida dignamente decidió nuestro traslado a Alemania.

Tengo pocos recuerdos de mi estancia en Alemania ya que era muy pequeño, pero con las historias que me contaban mis padres y por las fotografías de la época (adjunto un par de ellas), pude llegar a hacerme una idea aproximada. Vivimos en un pueblo pequeño llamado Sundern situado en el centro del país y la ciudad más importante de zona era Dormund.



Allí nació mi hermano y por los recuerdos que contaba mi madre estuvimos muy bien. Mi padre trabajó en varias industrias diferentes, en aquellos años el trabajo no faltaba y se puede decir que estábamos bien, la familia junta y con un nivel de vida razonablemente bueno.



Pero mis padres no acababan de asimilar el estilo de vida alemán, el clima más frío, los inviernos largos, el carácter germánico tan diferente al latino, entre otros aspectos, hacían que la idea de regresar a España siempre estuviese presente. Eso fue lo que acabó pasando y calculo que sería el año 1966 el de nuestro regreso a Montejaque.

Representando mi paso por Alemania os propongo una gran banda, quizá no muy conocida, a la que descubrí gracias a los amigos del foro Sinfomusic. Se llaman Hoelderlin y este es el tema que abre su cuarto álbum de estudio, publicado en el año 1977 con el nombre de Rare Birds, el tema se llama Häktik Intergaläktik. Una gran canción de rock sinfónico!



miércoles, 18 de marzo de 2020

Mis lugares, mi música

Esto de estar confinado en casa las 24 horas del día, dejando de lado las horas que dedico a teletrabajo, da para muchas otras actividades en mi caso mucha música, series, películas, lectura, televisión, radio, etc, y aún me queda tiempo para reflexionar sobre muchos aspectos de la  vida.

Al hilo de esto último esta mañana pensaba en todos los lugares en los que he vivido a lo largo de mis 59 años de existencia, tampoco es que sean muchos, pero pensaba en qué música podría asimilar a cada uno de ellos. El experimento puede ser curioso....o no, pero el estar recluido en un espacio relativamente reducido es lo que tiene, que te asaltan todo tipo de ideas.

El primer lugar en el que viví, lógicamente fue el sitio  de nacimiento, donde di mis primeros pasos y donde cree mis primeros recuerdos, algunos imagino que serán propios y otros inducidos por las historias que me contaban mis padres. Ese lugar que siempre ha ocupado un espacio preferente en mi memoria es el pueblo de Montejaque.



Montejaque es un municipio de la provincia de Málaga, ubicado en plena serranía de Ronda, en el parque natural de la Sierra de Grazalema. En un entorno natural mágico, repleto de bellos parajes y donde la naturaleza aún conserva un cierto aire salvaje. Allí pasé mis primeros años de vida entre el pueblo y el campo en casa de unos familiares conocida como la Rabita.



La  banda sonora para este primer lugar la van a poner, como no podría ser de otra manera, mis queridos Triana que son andaluces como el pueblo de inicio de esta serie. Una banda que ya nos ha acompañado en diversas ocasiones en las historias de este cuaderno de viaje y sobre la que no voy a abundar más, pues su biografía ya está relatada en otras entradas del blog.

De su último álbum, Llegó el Día, publicado en el año 1983 os propongo el tema que lleva el mismo nombre que el disco.


domingo, 15 de marzo de 2020

En tiempos oscuros

La Nostromo se encuentra a estas alturas a una distancia de millones de kilómetros de la Tierra, pero el último mensaje que nos llegó fue muy preocupante. Una pandemia está asolando muchos rincones de nuestro precioso planeta.

A pesar del tiempo pasado, casi 10 años, vuestro recuerdo se mantiene muy vivo y en ningún momento dejamos de sentir vuestra presencia a nuestro lado. Ese sentimiento de proximidad a pesar de la insondable lejanía, fue siempre un estímulo para nosotros, una fuerza vital para seguir adelante.

Por eso en estos momentos tan difíciles para vosotros queremos manifestaros nuestra solidaridad de hermanos y os enviamos toda nuestra energía positiva. Estamos convencidos que juntos resolveréis el grave problema que os asola, para después volver a levantarse y avanzar con más fuerza que nunca.

Repasando nuestro inmenso almacén de música hemos localizado un disco de una banda británica de los 70: IF. El grupo se formó muy a finales de los 60 y tuvo su etapa más productiva y exitosa hasta mediados de la década de los 70. Fueron unos años de una riqueza productiva excepcional, nada menos que 7 trabajos vieron la luz en ese tiempo.



Su receta se componía de una mezcla de rock, jazz, fussión, soul, entre otras influencias, con una banda muy completa con una sección de viento excepcional, además de un cantante de voz portentosa y un conjunto de instrumentistas de excepcional calidad.

El disco lleva por título IF 2 y fue publicado en el año 1970. De él os proponemos este fabuloso tema, I Couldn't Write And Tell You.


martes, 27 de agosto de 2019

Nueva comunicación: NHU

La nave Nostromo sigue su viaje por las regiones más remotas y desconocidas del universo. Las comunicaciones cada vez son más escasas, pero todos sabemos que estamos ahí. Siempre se podrá consultar el cuaderno de viaje y rememorar los grandes momentos vividos durante estos 5 años.

Desde aquí intentaremos reparar los módulos averiados y mantenerlos en condiciones para que estén disponibles para todos. Y de vez en cuando, cuando las perturbaciones siderales lo permitan contactaremos de nuevo, para ofreceros las novedades que encontremos en nuestro camino.

Nuestros canales de comunicación procuraremos que sigan abiertos, a pesar de que las dificultades nos resten mucha fluidez en ellas.



Hoy hemos recibido un contacto procedente de España y más concretamente de Galicia, fechado de salida en el año 1978. En el se nos presenta una vieja banda de rock progresivo de nombre NHU, con un recorrido muy corto en el tiempo, pero con un disco publicado en aquel año que puede hacer las delicias de muchos de nosotros. El nombre del álbum es el mismo que el de la banda NHU.

En él se aprecia un rock progresivo de corte sinfónico, repleto de sonoridades de la época, con mucho órgano Hammond y poderosas guitarras, todo apoyado con una fina y engrasada sección rítmica de bajo y batería.

La aportación cantada es muy testimonial y predominan los pasajes instrumentales, donde se mezclan el citado sinfonismo melódico con aportaciones cercanas a la psicodelia e influencias del rock progresivo británico.

Esperamos que la propuesta os parezca interesante y os haga disfrutar de buenos momentos. Os dejo una muestra, se trata del tema que abre el disco Na Terra do Verde Chan, uno de los cortes más sinfónicos del álbum.