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jueves, 26 de marzo de 2020

Mis lugares, mí música 3

Después de la experiencia por Alemania y el regreso por unos años a Montejaque, nuestro viaje siguió su camino y sus pasos no llevaron a Catalunya. A principios del año 1970 en pleno invierno, de esto si tengo recuerdos y vivencias propias, llegamos a Maçanet de la Selva un pequeño pueblo de la provincia de Girona. 

Recuerdo perfectamente como mi mentalidad infantil de un niño de 9 años asumió aquel viaje convencido, inocente de mí, que aquello sería cuestión de poco tiempo y pronto volveríamos al pueblo. Aún recuerdo algunas de las conversaciones con amigos y con algún adulto en referencia al viaje en el que pronto nos embarcaríamos.



Y así fue como en febrero de aquel año llegamos, creo recordar que fue con aquel tren que se conocía como el sevillano, a la estación de Maçanet de la Selva que por cierto está a unos cuantos kilómetros del pueblo propiamente dicho. El Maçanet de principios de los 70 no tiene nada que ver con el pueblo que es hoy en día, era un pueblo pequeño con una economía básicamente rural, basada en la agricultura y la ganadería. Pero se veían en el horizonte que los próximos años serían de grandes cambios y transformaciones, muchos de ellos vinculados a la llegada de la gran vía de comunicación que fue la autopista y la ubicación de una salida cerca del núcleo urbano.



Eso fue determinante en el crecimiento del pueblo, con la autopista llegaron el polígono industrial, la proliferación de las urbanizaciones de segunda residencia, un aumento considerable de los sectores de la construcción y de los servicios, etc. La transformación de Maçanet de la Selva estaba en marcha y ya era imparable.

Quiero que sea una banda a la que tengo un gran cariño y que está entre mis favoritas del panorama del rock progresivo nacional, la que ponga la banda sonora a esta etapa  de mi vida: Iceberg. De ellos el disco que siempre me acompaña En Directe, del año 1978 y del mismo toda la cara A del vinilo Oh! un ànec sinfónic i Ones.


sábado, 21 de marzo de 2020

Mis lugares, mi música 2

Sigo con la serie que relaciona los sitios donde he vivido con la música que más me gusta y me emociona. Debía correr el año 1963 y como muchos otros paisanos del pueblo, mi padre para ganarse la vida dignamente decidió nuestro traslado a Alemania.

Tengo pocos recuerdos de mi estancia en Alemania ya que era muy pequeño, pero con las historias que me contaban mis padres y por las fotografías de la época (adjunto un par de ellas), pude llegar a hacerme una idea aproximada. Vivimos en un pueblo pequeño llamado Sundern situado en el centro del país y la ciudad más importante de zona era Dormund.



Allí nació mi hermano y por los recuerdos que contaba mi madre estuvimos muy bien. Mi padre trabajó en varias industrias diferentes, en aquellos años el trabajo no faltaba y se puede decir que estábamos bien, la familia junta y con un nivel de vida razonablemente bueno.



Pero mis padres no acababan de asimilar el estilo de vida alemán, el clima más frío, los inviernos largos, el carácter germánico tan diferente al latino, entre otros aspectos, hacían que la idea de regresar a España siempre estuviese presente. Eso fue lo que acabó pasando y calculo que sería el año 1966 el de nuestro regreso a Montejaque.

Representando mi paso por Alemania os propongo una gran banda, quizá no muy conocida, a la que descubrí gracias a los amigos del foro Sinfomusic. Se llaman Hoelderlin y este es el tema que abre su cuarto álbum de estudio, publicado en el año 1977 con el nombre de Rare Birds, el tema se llama Häktik Intergaläktik. Una gran canción de rock sinfónico!



miércoles, 18 de marzo de 2020

Mis lugares, mi música

Esto de estar confinado en casa las 24 horas del día, dejando de lado las horas que dedico a teletrabajo, da para muchas otras actividades en mi caso mucha música, series, películas, lectura, televisión, radio, etc, y aún me queda tiempo para reflexionar sobre muchos aspectos de la  vida.

Al hilo de esto último esta mañana pensaba en todos los lugares en los que he vivido a lo largo de mis 59 años de existencia, tampoco es que sean muchos, pero pensaba en qué música podría asimilar a cada uno de ellos. El experimento puede ser curioso....o no, pero el estar recluido en un espacio relativamente reducido es lo que tiene, que te asaltan todo tipo de ideas.

El primer lugar en el que viví, lógicamente fue el sitio  de nacimiento, donde di mis primeros pasos y donde cree mis primeros recuerdos, algunos imagino que serán propios y otros inducidos por las historias que me contaban mis padres. Ese lugar que siempre ha ocupado un espacio preferente en mi memoria es el pueblo de Montejaque.



Montejaque es un municipio de la provincia de Málaga, ubicado en plena serranía de Ronda, en el parque natural de la Sierra de Grazalema. En un entorno natural mágico, repleto de bellos parajes y donde la naturaleza aún conserva un cierto aire salvaje. Allí pasé mis primeros años de vida entre el pueblo y el campo en casa de unos familiares conocida como la Rabita.



La  banda sonora para este primer lugar la van a poner, como no podría ser de otra manera, mis queridos Triana que son andaluces como el pueblo de inicio de esta serie. Una banda que ya nos ha acompañado en diversas ocasiones en las historias de este cuaderno de viaje y sobre la que no voy a abundar más, pues su biografía ya está relatada en otras entradas del blog.

De su último álbum, Llegó el Día, publicado en el año 1983 os propongo el tema que lleva el mismo nombre que el disco.


domingo, 15 de marzo de 2020

En tiempos oscuros

La Nostromo se encuentra a estas alturas a una distancia de millones de kilómetros de la Tierra, pero el último mensaje que nos llegó fue muy preocupante. Una pandemia está asolando muchos rincones de nuestro precioso planeta.

A pesar del tiempo pasado, casi 10 años, vuestro recuerdo se mantiene muy vivo y en ningún momento dejamos de sentir vuestra presencia a nuestro lado. Ese sentimiento de proximidad a pesar de la insondable lejanía, fue siempre un estímulo para nosotros, una fuerza vital para seguir adelante.

Por eso en estos momentos tan difíciles para vosotros queremos manifestaros nuestra solidaridad de hermanos y os enviamos toda nuestra energía positiva. Estamos convencidos que juntos resolveréis el grave problema que os asola, para después volver a levantarse y avanzar con más fuerza que nunca.

Repasando nuestro inmenso almacén de música hemos localizado un disco de una banda británica de los 70: IF. El grupo se formó muy a finales de los 60 y tuvo su etapa más productiva y exitosa hasta mediados de la década de los 70. Fueron unos años de una riqueza productiva excepcional, nada menos que 7 trabajos vieron la luz en ese tiempo.



Su receta se componía de una mezcla de rock, jazz, fussión, soul, entre otras influencias, con una banda muy completa con una sección de viento excepcional, además de un cantante de voz portentosa y un conjunto de instrumentistas de excepcional calidad.

El disco lleva por título IF 2 y fue publicado en el año 1970. De él os proponemos este fabuloso tema, I Couldn't Write And Tell You.


martes, 27 de agosto de 2019

Nueva comunicación: NHU

La nave Nostromo sigue su viaje por las regiones más remotas y desconocidas del universo. Las comunicaciones cada vez son más escasas, pero todos sabemos que estamos ahí. Siempre se podrá consultar el cuaderno de viaje y rememorar los grandes momentos vividos durante estos 5 años.

Desde aquí intentaremos reparar los módulos averiados y mantenerlos en condiciones para que estén disponibles para todos. Y de vez en cuando, cuando las perturbaciones siderales lo permitan contactaremos de nuevo, para ofreceros las novedades que encontremos en nuestro camino.

Nuestros canales de comunicación procuraremos que sigan abiertos, a pesar de que las dificultades nos resten mucha fluidez en ellas.



Hoy hemos recibido un contacto procedente de España y más concretamente de Galicia, fechado de salida en el año 1978. En el se nos presenta una vieja banda de rock progresivo de nombre NHU, con un recorrido muy corto en el tiempo, pero con un disco publicado en aquel año que puede hacer las delicias de muchos de nosotros. El nombre del álbum es el mismo que el de la banda NHU.

En él se aprecia un rock progresivo de corte sinfónico, repleto de sonoridades de la época, con mucho órgano Hammond y poderosas guitarras, todo apoyado con una fina y engrasada sección rítmica de bajo y batería.

La aportación cantada es muy testimonial y predominan los pasajes instrumentales, donde se mezclan el citado sinfonismo melódico con aportaciones cercanas a la psicodelia e influencias del rock progresivo británico.

Esperamos que la propuesta os parezca interesante y os haga disfrutar de buenos momentos. Os dejo una muestra, se trata del tema que abre el disco Na Terra do Verde Chan, uno de los cortes más sinfónicos del álbum.



domingo, 23 de diciembre de 2018

Nuevo mensaje procedente de la Nostromo

La Nostromo está entrando en la regiones más remotas y desconocidas del Universo, donde reinan la oscuridad y el silencio más absolutos, la nave sigue con su interminable viaje hacia lo desconocido.

Pronto no será más que un eco lejano, perdido en la inabarcable inmensidad del vacío cósmico más contundente. Nuestro hogar, La Tierra, es ya un débil recuerdo de unos tiempos pasados que ya no volverán. Los últimos objetos cotidianos de origen terrestre, que nos acompañaban en nuestro viaje, se perdieron en el último accidente, ocurrido años atrás mientras atravesábamos la región de Icarus.

Solamente pudimos salvar un viejo equipo de música y nuestra colección de cedes, la mayoría ya muy desgastados por el uso intensivo que siempre les dimos. Son nuestro alimento para el alma, lo único que nos mantiene con fuerza para seguir adelante, y no rendirnos ante el desolador panorama que tenemos delante.

Buscando y rebuscando entre esos archivos sonoros, uno siempre encuentra alguna joya del lejano pasado, que sirve para levantar el ánimo de la tripulación. Recuerdos de los olvidados siglos XX y XXI, unos tiempos en los que la música alcanzó las más altas cimas de belleza e inspiración. Luego se entraría en los lúgubres siglos de oscuridad y persecución, donde todo lo relacionado con el arte, la creatividad y la belleza fue prohibido y borrado de la cultura popular.

Nuestra amada Tierra la habíamos convertido en un lugar frío e inhóspito, insolidario y cruel, sin recursos naturales para poder mantener a toda su población, abocada a una lenta, pero inexorable agónica muerte.

Los últimos supervivientes huyeron de un terrible final hace ya más de tres siglos, a bordo de la nave Nostromo, nosotros somos sus herederos que generación tras generación luchamos para seguir el viaje, no sabemos bien a donde, y mantener viva su memoria.

Desde lo más recóndito del Universo mandamos este mensaje a quien le pueda llegar, no sabemos como estará ahora nuestro planeta, pero en lo más hondo de nuestra alma todos soñamos con poder regresar algún día.

Nave Nostromo, en algún día de no sabemos que mes, sobre el año 2458.



Después de este microrrelato, de más que dudosa calidad y producto de unos momentos con las defensas bajas, os quiero presentar la última banda que está entrando justo estos días en mi universo musical, se trata de los noruegos Wobbler. Está formación será una de las invitadas al próximo Minnuendö que se celebrará en Peralta (Navarra) el 11 de mayo de 2019.

Por lo que he podido investigar se trata de un grupo muy interesante, que cultiva un rock sinfónico actual, pero repleto de recuerdos de la época dorada del género. Utilizan mucho teclado analógico de los años 70, aquellos teclados que nos marcaron a todos: mellotron, órgano Hammond, piano eléctrico Fender, sintetizadores Mini Moog y ARP, etc.

Creo que hablaremos en más de una ocasión de estos chicos, porqué realmente lo merecen. De momento os dejo un gran tema de su trabajo más reciente: From Silence to Somewhere del año 2017.
El tema se llama Fermented Hours.

Con mis mejores deseos para estas Fietas!






sábado, 24 de noviembre de 2018

Novedad: Yezda Urfa

Otra banda de los 70 que sumamos a nuestro universo, se trata de Yezda Urfa, una formación original de Estados Unidos con un corto, pero a la vez muy interesante proyecto.

Yezda Urfa planta su semilla original en el ya lejano año 1973, en la ciudad americana de Portage. Su música es una suma de estilos e influencias, que van desde el rock sinfónico más clásico al rock experimental, con toques folks, pinceladas de jazz y esencias de múltiples tendencias de la onda progresiva.



En estos pocos años de vida publicaron dos trabajos, aunque de una forma un tanto irregular y pasando muy desapercibidos. En mi opinión, si han llegado ahora a un mayor nivel de reconocimiento es gracias a las reediciones posteriores.

El primer trabajo fue publicado en 1975 bajo el formato de demo con el nombre de Boris. El segundo titulado Sacred Baboon se publicó al año siguiente. Como mencionaba anteriormente ambos han sido reeditados en formato cd con posterioridad, Sacred Baboon en el 1992 y Boris en 2004.

Hasta mí ha llegado el segundo álbum y os puedo asegurar que me ha despertado el interés desde el primer momento. Por su original sonido y esa mezcla de influencias tan diversas, con una instrumentación de clásica banda de rock, a la que suman instrumentos más originales como la mandolina, el xilófono, la marimba o el violonchelo. Con unos juegos vocales muy interesantes, y una voz principal que me recuerda mucho a la de Jon Anderson,

Y claro está, esos pequeños guiños a grandes bandas del imaginario del rock progresivo. Percibo notas de Yes y de Gentle Giant, pero también de Genesis, de Oldfield y hasta del maestro Zappa.

La muestra la pone este tema que cierra el disco Sacred Baboon, el magnífico 3, Almost 4, 6, Yea.