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lunes, 28 de agosto de 2017

Acaba agosto con Anathema

Va acabándose el mes de agosto y con él las vacaciones para muchos de nosotros, al menos para mí seguro, pero ya sabemos que todo tiene un principio y un final, como diría el filósofo: es ley de vida.

Desde la nave vamos a dedicar esta entrada y alguna más que nos llevará a finales de mes, a presentar algunas de las novedades discográficas de este 2017 que han llegado a mis oídos.

Para la de hoy os propongo el último trabajo publicado por la banda británica Anathema, una banda con un amplio bagaje y unos cuantos años de experiencia a sus espaldas.




Anathema inició su camino a principio de los años 90. Con un sonido inicial orientado hacia el doom dark metal, con esas voces guturales (que yo no soporto). Con el paso del tiempo este primer estilo oscuro y duro dio paso a unas sonoridades más cercanas al rock progresivo. Los temas son más atmosféricos e influidos por las grandes bandas del rock sinfónico de principios de los 70.

Esta evolución es patente si comparamos los discos de sus inicios como por ejemplo The Silent Enigma del año 1995, con trabajos publicados posteriormente como Alternative 4 del año 1998 o Judgement del año 1999, dos de sus discos mejor valorados a todos los niveles.

Con la llegada del nuevo siglo Anathema, siempre bajo el liderazgo de los hermanos Cavanagh, ha continuado una carrera muy regular con el lanzamiento de discos que siempre han ofrecido buena calidad y el sonido tan propio que de la banda comenzó a cultivar entre mediados y finales de los 90.

En el presente 2017 la formación nos presentó su trabajo The Optimist, que en mi opinión no se aleja nada de los argumentos habituales de la banda, pero que para nada desmerece su historia. Os dejo este tema titulado Endless Ways para que vosotros os forméis vuestra propia opinión.


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